AI Act y psicólogos: qué cambia con la IA en consulta
El AI Act llega a la consulta: qué dice la regulación de la IA sobre los chatbots de terapia y qué obligaciones tienes ya como psicólogo.

Puede que no te lo hayan contado, pero algunos de tus pacientes ya están "haciendo terapia" con una IA. Le cuentan a un chatbot lo que no se atreven a decir en consulta, le piden consejo a las tres de la madrugada y, a veces, lo usan justo cuando peor están. Al mismo tiempo, la IA también está entrando por la otra puerta: la tuya, la del profesional que transcribe sesiones o se apoya en ella para redactar. Y la ley europea acaba de empezar a mover ficha.
Ese movimiento se llama AI Act, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. No es una norma pensada contra los psicólogos. Pero te afecta por partida doble: regula las apps de "terapia con IA" que ya usan tus pacientes y marca obligaciones para cuando tú usas IA en tu trabajo. Vale la pena entenderlo sin tecnofobia y sin bombo.
La IA entra en la consulta por dos puertas: la que abres tú cuando la usas como apoyo, y la que abren tus pacientes cuando usan una app que simula ser su terapeuta. El AI Act empieza a poner reglas a ambas.
Qué es el AI Act en una frase
El AI Act es el primer reglamento integral del mundo que regula la inteligencia artificial por niveles de riesgo. La idea es simple: cuanto más peligroso es el uso de una IA para los derechos y la seguridad de las personas, más estrictas son las reglas. No regula la tecnología en abstracto, sino para qué se usa.
A efectos prácticos, hay tres niveles que conviene conocer.
| Nivel de riesgo | Qué incluye | Qué exige el AI Act |
|---|---|---|
| Riesgo inaceptable (prohibido) | IA manipuladora, IA que explota vulnerabilidades de personas (edad, situación, crisis) | Prohibida. No se puede comercializar ni usar en la UE |
| Alto riesgo | Sistemas que afectan a la seguridad o a derechos fundamentales en ámbitos sensibles | Requisitos estrictos: gestión de riesgos, supervisión humana, documentación, calidad de datos |
| Riesgo de transparencia | IA que interactúa con personas (chatbots) o genera contenido | Obligación de informar de que se está ante una IA; no exime de otras leyes |
La mayoría de los usos cotidianos no son ni prohibidos ni de alto riesgo: caen en ese tercer cajón de transparencia, donde la regla básica es avisar de que detrás hay una máquina. Lo veremos: para salud mental, ese aviso no es suficiente.
El calendario: por qué las fechas importan (y cuáles cambian)
El AI Act entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y se aplica de forma escalonada, no de golpe. Estas son las fechas que debes tener claras.
| Fecha | Qué empieza a aplicarse |
|---|---|
| 2 de febrero de 2025 | Prohibición de las prácticas de IA de riesgo inaceptable (incluida la IA manipuladora o que explota vulnerabilidades) y obligación de alfabetización en IA |
| 2 de agosto de 2025 | Reglas para los modelos de IA de propósito general (GPAI), los grandes modelos de lenguaje |
| 2 de agosto de 2026 | El grueso del resto de obligaciones del reglamento |
Hay un matiz importante que conviene no pasar por alto. El calendario de los sistemas de alto riesgo se ha ido aplazando y simplificando: con las revisiones de 2026, las últimas propuestas apuntan a que los sistemas de alto riesgo independientes se aplicarían hacia finales de 2027 y los integrados en productos en 2028. Son fechas sujetas a revisión; antes de tomar cualquier decisión basada en ellas, conviene confirmar el calendario vigente en las fuentes oficiales.
Puedes consultar el calendario oficial de aplicación del AI Act y el marco regulatorio de la Comisión Europea para verificar las fechas actualizadas.
Los chatbots "terapeuta": qué dice el AI Act y por qué la transparencia no basta
Aquí está el punto que más te toca como profesional. Han proliferado chatbots de IA que simulan ser terapeutas: conversan, "escuchan", devuelven consejo emocional. Para mucha gente son gratis, están siempre disponibles y no juzgan. El problema empieza cuando esa conversación sustituye a la ayuda real en el peor momento.
El AI Act señala como problemáticos los chatbots de salud mental que usan diálogo persuasivo o gamificación para moldear la conducta del usuario. Cuando una IA empuja, refuerza o engancha a una persona vulnerable para cambiar lo que hace o piensa, puede entrar en el terreno de la IA manipuladora, que queda prohibida. No es una cuestión teórica: una persona en crisis es, por definición, vulnerable.
Y aquí llega el matiz que importa: avisar de que "hablas con una IA" no basta. La transparencia es el mínimo legal, pero no protege a quien está mal de verdad. Un cartel que diga "esto es un bot" no evita que un modelo de lenguaje gestione fatal una idea de riesgo, no la detecte o, peor, la refuerce sin querer.
Avisar de que detrás hay una máquina cumple la ley de transparencia, pero no salva a nadie en una crisis. Para salud mental, el mínimo legal y el mínimo clínico no son lo mismo.
Por eso muchos expertos defienden que los modelos de lenguaje con funciones "tipo terapia" deberían regularse como producto sanitario, con estándares de seguridad y monitorización, no como un asistente cualquiera. Como mínimo, estos sistemas deberían:
- Dejar claro que no son herramientas aprobadas de salud mental.
- No suplantar a un terapeuta ni presentarse como equivalentes.
- Saber derivar a ayuda profesional ante señales de riesgo.
Es la misma lógica que defendemos cuando hablamos de IA segura para psicólogos: la utilidad sin garantías de seguridad no es utilidad, es riesgo disfrazado.
Qué significa para TU consulta
Conviene separar dos situaciones que la conversación pública mezcla constantemente. No es lo mismo que tus pacientes usen apps de IA que que tú uses IA en tu trabajo.
Tus pacientes usando IA "como terapeuta"
Muchas personas ya usan una IA generalista como si fuera su psicólogo. Puede ser útil para desahogarse, ordenar ideas o poner palabras a lo que sienten. Pero es peligroso en una crisis: no detecta bien el riesgo y puede reforzar ideas dañinas en lugar de cuestionarlas. No distingue una mala racha de una urgencia.
No puedes prohibirlo, pero sí abordarlo en consulta. Preguntar con naturalidad si usan estas apps, explicar sus límites y dejar claro que ante señales de alarma lo que ayuda es el contacto con una persona forma parte hoy del encuadre.
Tú usando IA como apoyo
Si tú usas IA como apoyo administrativo —transcribir sesiones, ayudar a redactar, resumir información clínica—, la buena noticia es que ese uso normalmente no es "alto riesgo" según el AI Act. No conviertes tu consulta en un sistema regulado por usar una herramienta que te ahorra trabajo documental.
Pero ojo, eso no significa que no haya obligaciones:
- Aplican las obligaciones de transparencia del AI Act cuando corresponda.
- Y, sobre todo, aplica el RGPD. Los datos de salud son categoría especial (artículo 9) y exigen una protección reforzada. Esto pesa mucho más en tu día a día que el propio AI Act.
Esa es la diferencia de fondo: un profesional humano que usa IA con criterio es algo radicalmente distinto de una app que sustituye la terapia. La primera mantiene el juicio clínico en el centro y usa la IA como herramienta; la segunda lo elimina. La ley empieza a reconocer esa distinción, y tú también deberías hacerla.
Si trabajas con datos de pacientes en cualquier herramienta con IA, antes que el AI Act te toca de cerca el RGPD. Lo desarrollamos en la guía de RGPD para psicólogos y en la cuestión, cada vez más relevante, de de quién son los datos de tus pacientes.
Cómo usar IA con criterio en la consulta: checklist
No hace falta ser jurista para usar IA de forma sensata. Basta con hacerte las preguntas incómodas antes de volcar un solo dato de paciente.
- ¿Esta IA sustituye o apoya mi juicio clínico? Si sustituye, mal. La decisión clínica es tuya.
- ¿Quién puede leer lo que introduzco? ¿El proveedor accede al contenido? ¿Se usan tus datos para entrenar modelos de terceros?
- ¿Cumple el RGPD para datos de salud? Categoría especial significa garantías reforzadas, no las de cualquier app.
- ¿Hay cifrado serio detrás? El cifrado de extremo a extremo es la garantía más fuerte: ni el proveedor puede leer el contenido clínico.
- ¿La herramienta es transparente sobre cómo trata los datos? Si no responde con claridad, esa opacidad ya es una respuesta.
- ¿Sé explicar a un paciente cómo y para qué uso la IA? Si no puedes, todavía no la tienes bajo control.
Un detalle sobre la alfabetización en IA: desde el 2 de febrero de 2025 el AI Act introduce esta obligación. En la práctica, para una consulta significa entender qué hace la herramienta que usas y cuáles son sus límites. No es burocracia: es exactamente lo que necesitas para usarla bien.
La postura de Onera
En Onera tenemos una posición clara y la mantenemos: la IA es apoyo al profesional, nunca sustituto del juicio clínico. No construimos un chatbot que pretenda hacer terapia. Construimos herramientas que reducen tu carga documental —transcribir, resumir, recuperar contexto— dentro de un entorno seguro y con privacidad seria.
Eso encaja de lleno con el espíritu del AI Act. Una IA que vive dentro del flujo de trabajo clínico, que se apoya en contexto real de las consultas y que nunca toma decisiones por ti, está en las antípodas de una app que simula ser tu terapeuta. La tecnología, con criterio y privacidad, suma. Sin ellos, resta.
Descargo y conclusión
Una aclaración necesaria: esto es divulgación, no asesoramiento jurídico. Las fechas y obligaciones del AI Act se han ido revisando, especialmente las de alto riesgo, así que para decisiones concretas confirma siempre el calendario vigente en las fuentes oficiales y, si lo necesitas, consulta a un profesional del derecho.
Dicho esto, la foto de fondo es clara. La IA ya está en tu consulta, la uses tú o la usen tus pacientes. El AI Act no la prohíbe, pero empieza a poner límites razonables: la IA manipuladora queda fuera, los chatbots deben ser transparentes y, sobre todo, la transparencia no basta para proteger a quien está mal. Tu papel —el de un profesional humano que usa la tecnología con criterio— no desaparece con la IA. Se vuelve más importante.
Si quieres una herramienta que use la IA como apoyo de verdad, dentro de un sistema seguro y sin sacar los datos de tus pacientes de él, prueba Onera gratis y compruébalo en tu propia consulta.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el AI Act y desde cuándo se aplica?
El AI Act es el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. Entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y se aplica de forma escalonada. Desde el 2 de febrero de 2025 están prohibidas las prácticas de IA de riesgo inaceptable y es obligatoria la alfabetización en IA; desde el 2 de agosto de 2025 se aplican las reglas a los modelos de propósito general; y el grueso del resto de obligaciones empezó a aplicarse el 2 de agosto de 2026. El calendario de los sistemas de alto riesgo se ha ido aplazando y simplificando, así que conviene confirmar el calendario vigente antes de tomar decisiones.
¿Están prohibidos los chatbots de IA que simulan ser terapeutas?
No todos, pero el AI Act sí prohíbe la IA manipuladora y la que explota vulnerabilidades de personas. Un chatbot de salud mental que usa diálogo persuasivo o gamificación para moldear la conducta de un usuario vulnerable puede caer en esa categoría prohibida. Además, avisar de que hablas con una IA no basta para proteger a una persona en crisis: la transparencia es un mínimo, no una garantía clínica.
Si uso IA para transcribir o redactar, ¿mi consulta es un sistema de alto riesgo?
Normalmente no. Usar IA como apoyo administrativo —transcribir, ayudar a redactar, resumir— no convierte tu consulta en un sistema de alto riesgo del AI Act. Pero sí te aplican las obligaciones de transparencia y, sobre todo, el RGPD: los datos de salud son categoría especial (artículo 9) y exigen una protección reforzada. El uso de alto riesgo es otra cosa y su calendario sigue en revisión.
¿Puedo recomendar a mis pacientes una app de terapia con IA?
Conviene mucha cautela. Una app de IA generalista puede servir para desahogarse, pero no detecta bien el riesgo y puede reforzar ideas peligrosas en una crisis. No es una herramienta aprobada de salud mental ni sustituye a un profesional. Si la mencionas, deja claras sus limitaciones y que ante señales de riesgo lo importante es el contacto con una persona, no con un modelo de lenguaje.
¿Cuál es la postura de Onera sobre la IA en psicología?
En Onera la IA es apoyo al profesional, nunca sustituto del juicio clínico. La planteamos para reducir carga documental —transcribir, resumir, recuperar contexto— dentro de un entorno seguro y con privacidad seria. Un psicólogo humano que usa IA con criterio es algo radicalmente distinto de una app que pretende reemplazar la terapia.
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